Antonio R. Naranjo: Montse, Pedro, la viciosa vara de medir de los progres
La izquierda zarrapastrosa fracasa en su intento de pacto para el 29-N pero Frente Amplio y PSOE concurrirán juntos al Senado
El patrimonio inmobiliario de Sánchez y Begoña: tres pisos con piscina, una casa en la playa, la herencia de las saunas...
El periodista Antonio R. Naranjo titula hoy, 17 de octubre de 2026, su columna en El Debate de la siguiente manera: Montse y Pedro.
En este artículo, plantea una acusación central: el verdadero escándalo no radica únicamente en las decisiones patrimoniales o empresariales de algunos dirigentes, sino en la contradicción entre lo que pregonan y lo que realmente hacen.
La pieza comienza con un ingenioso juego de palabras sobre Montse Mínguez, portavoz del PSOE, y su vinculación con un empresario del sector inmobiliario cuyas sociedades, según indica el artículo, se localizan en Panamá. Naranjo utiliza esta situación como símbolo de una política que, a su juicio, exhibe una rigurosidad pública hacia los demás, mientras demanda comprensión para su propio entorno.
El autor puntualiza: “Montse Mínguez animó a votar, con «V de vivienda», pero la van a botar, «con B de buitre» y de regalo «C de caradura».” Con esta frase, refleja el tono satírico de la columna y establece desde el principio su enfoque: convertir los argumentos políticos en una serie de definiciones mordaces.
Naranjo argumenta que la defensa del negocio familiar se edifica sobre una justificación diferente a la que habitualmente ofrece la izquierda cuando critica a los grandes propietarios o a las empresas del sector inmobiliario. En esta comparación reside la tesis del texto: la legalidad, por sí sola, no podría resolver la controversia cuando existe una disonancia entre el discurso ideológico y la conducta personal.
El articulista sintetiza este reproche de la siguiente manera: “Lo repudiable, lo que obliga a esta individua a esconder la cabeza en un agujero más profundo que el cráter Aitken del polo sur de la Luna, es su cinismo arrogante, su capacidad para defender en público lo contrario de lo que hace en privado y su disposición a señalar, acosar y repudiar a quienes hacen exactamente lo mismo que ella.”
La acusación de la doble vara
El texto amplía su perspectiva y enmarca el caso de Mínguez dentro de una crítica más extensa al sanchismo. Así, la vivienda deja de ser un tema individual y se transforma en el campo donde, según Naranjo, se hacen visibles las incoherencias del poder: condenar la especulación cuando la ejecutan otros y justificarla cuando se refleja en su propio círculo.
El autor vincula esta idea con el patrimonio inmobiliario que se atribuye al presidente del Gobierno y a su esposa. Naranjo........
