Por qué nos fascinan las minicasas y los superhéroes
Una de las secciones de más éxito de las revistas del corazón ha sido siempre la de casas de aristócratas y millonarios. Como forma de evasión, visitar los palacios ajenos es igual de efectivo, o más, que conocer las vidas de sus habitantes. En los últimos años, sin embargo, las mansiones del papel cuché tienen que competir con otro tipo de hogares bien distintos: los que aparecen en revistas de estilo de vida y arquitectura y que muestran no palacios, precisamente, sino viviendas minúsculas primorosamente decoradas, generalmente propiedad de arquitectos o diseñadores.
El fenómeno se reproduce en otros medios: en las redes sociales circulan renders a base de IA que muestran minicasas imaginarias y vídeos de gente que decora minicasas reales. En la cadena sueca que ha homogeneizado los hogares del mundo, gran parte de los interiores que presentan en sus establecimientos corresponden a apartamentos enanos. Y se han puesto de moda maquetas decorativas de viviendas igualmente minúsculas.
La explicación parece obvia: en un momento donde la crisis de la vivienda es global y galopante, nos quieren vender las madrigueras como un paraíso doméstico donde sentirnos a gusto. No hay duda de que es así.
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Pero la explicación en clave de economía política no lo aclara todo. Lo cierto es que las minicasas nos resultan atractivas más allá........
