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Mensaje a la mesa de negociación: Venezuela vale más que su petróleo, por José Ignacio Moreno León

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14.09.2026

La Mesa de Negociación está iniciando una segunda ronda de actividades en un ambiente de grandes expectativas. Para disipar las dudas y reservas que se tienen sobre su operatividad, mas allá de los acuerdos coyunturales que puedan alcanzarse, en esta nueva etapa, la Mesa debería asumir una responsabilidad histórica: sentar las bases para la reconstrucción institucional de Venezuela y hacer posible el retorno a una democracia genuina, estable y sostenible para asegurar un desarrollo inmune frente a las amenazas del rentismo petrolero y del clientelismo político.

La agenda no puede reducirse a la administración de la crisis ni, mucho menos, quedar subordinada exclusivamente a los intereses petroleros. Venezuela enfrenta un desafío mucho mayor: reconstruir un Estado de derecho, recuperar la confianza ciudadana y crear las condiciones para que los venezolanos, sin tutelajes externos, vuelvan a ser protagonistas de su propio destino.

La prioridad es reconstruir las instituciones: Entre los asuntos fundamentales de esta nueva etapa debe estar la reforma del Poder Judicial y la designación de magistrados independientes para un nuevo Tribunal Supremo de Justicia. Sin una justicia autónoma e imparcial, cualquier proceso de transición estará condenado a la fragilidad.

Igualmente indispensable es la construcción de un nuevo sistema electoral confiable, acompañado de la designación de un Consejo Nacional Electoral verdaderamente independiente. Ese sistema debe garantizar elecciones libres, transparentes y competitivas, incorporando la votación con papeletas, como se realizan en la mayoría de las democracias, y mecanismos modernos de votación que excluyan el uso de las máquinas por la mala experiencia que se ha tenido con las mismas. Igualmente debe facilitarse la votación electrónica para asegurar el ejercicio del derecho al voto de los millones de venezolanos que se encuentran en el exterior. El país necesita, además, un cronograma electoral claro. No como una concesión de quienes ejercen el poder, sino como una obligación institucional frente a una sociedad que reclama con urgencia recuperar su derecho a elegir.

A ello debe agregarse el restablecimiento pleno de las libertades públicas y políticas, la devolución de las tarjetas electorales a las organizaciones políticas que legítimamente las representan, el levantamiento de las inhabilitaciones políticas y el restablecimiento de la libertad de expresión para ciudadanos, medios de comunicación, organizaciones políticas, así como el desmantelamiento de los órganos represivos del Estado. Y existe una exigencia que no puede seguir siendo postergada: la libertad plena de todos los presos políticos y la restitución de sus derechos y bienes injustamente confiscados, así como la eliminación de las restricciones que todavía pesan sobre ciudadanos excarcelados.

Una negociación centrada en el genuino interés nacional: Es evidente que esta segunda etapa de........

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