El Festival Macondo
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Pensé que mis ojos nunca verían Aracataca. Pero el fin de semana pasado la vi. Llegué desde Santa Marta y en el instante en que vi la estación del tren, el nombre ahí en la pared blanca, sentí un estremecimiento. Estoy entrando a Macondo, dije en voz baja.
Un minuto después, me hallé entre la gente, bajo los almendros. Y oí a la gente hablar y pensé que de esa manera de hablar había nacido una literatura que no sólo valió un Premio Nobel, sino que le dibujó el rostro, las manos y el alma a un continente entero. Renovó la lengua castellana como lo había hecho Cervantes 300 años antes.
Era Macondo. Pronto la calle se volvió de tierra y rebrilló el sol en las hojas anchas de los plátanos, y en el........
