Guerra Loma en riesgo: La crónica de una tragedia anunciada
El bosque de Guerra Loma, Aritumayu, no es un distrito más. Es la frontera natural de Sucre con lo que le queda de bosque en sus alrededores, implantado hace más de cuatro décadas con pinos y eucaliptos, cumpliendo funciones que la ciudad parece haber olvidado. No es un bosque nativo, es cierto, pero con el tiempo se convirtió en un bosque de servicio: retiene suelos en una de las zonas con mayor pendiente y erosión laminar de la cuenca, regula la escorrentía que baja hacia la quebrada de Lajastambo, captura carbono y funciona como barrera cortavientos. Perderlo no es solo perder árboles; es acelerar el proceso de desertificación que ya se ve en las lomas peladas que rodean la ciudad.
Hoy ese escudo está siendo desmantelado por tres frentes simultáneos que actúan con total impunidad.
El primero es la tala hormiga. No se trata de una empresa forestal. Son grupos organizados que ingresan con motosierras, seleccionan los fustes de mayor diámetro y los comercializan como madera de encofrado y leña. Lo hacen de noche y de madrugada. El bosque se ralea, pierde cobertura y el suelo queda expuesto al impacto directo de la lluvia. Sin un plan de manejo, sin reforestación y sin control, cada árbol que cae es una pérdida neta.
El segundo frente es más complejo y más........
