Sobre el monopolio legal de la violencia
Una ONG, bajo investigación por el reparto de cócteles molotov entre migrantes ilegales en Ceuta
El disidente soviético Vasili Grossman escribió que el totalitarismo no puede renunciar a la violencia, porque si lo hiciera, perecería.
Yo por mi parte añadiría que un sistema que se sustenta en la continua presión, física, fiscal, y hasta mental, del Estado hacia los ciudadanos, mediante la imposición de decretos e impuestos, cada vez más esquilmadores, opresores y restrictivos de las libertades individuales, este sistema termina por agotar tanto su propia fuerza, como la paciencia ciudadana.
En cualquier caso, bien está que el Estado tenga el monopolio legal del uso de la violencia, pero si esa facultad se utiliza arbitraria y sectariamente, utilizando dos varas de medir a la hora de reprimir, golpear y gasear a los críticos con el régimen, al tiempo que esa violencia legal, presuntamente brilla por su ausencia, cuando se trata de invasores, okupas, u otras ´especies protegidas´, entonces el Estado puede perder su legitimidad, y despertar el instinto básico, consagrado en el Derecho Natural, de la legítima defensa.
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