Cuando la Hacienda Foral me arruina
Me encanta Pamplona. Aunque antes me encantaba más, mucho más. De todos modos ya no estoy seguro de que pueda quedarme aquí, así que todo esto resulta superfluo. Me gusta la comida, y aunque aún no domine el idioma y no haya conseguido acostumbrarme a la alta presencia de heavy metal por algunos bares, amo a la gente. Por esto me mudé desde Londres y crié a mi hijo aquí. Durante dos décadas he estado enseñando inglés a estudiantes de ESO y Bachillerato como lector, con los bajos ingresos que un puesto de estas características implica.
Pero lo que no sabía antes, cuando vivía en mi dichosa ignorancia, era que la alta incidencia de heavy metal no alcanza el nivel de injusticia a la que llegan las leyes fiscales forales. Y cuando hablo de injusticia me refiero al tipo de atropello que te lleva a un estado de shock durante dos semanas, seguido de una depresión en la que todavía me encuentro y que voy alternando con problemas cardíacos.
¿Mi crimen? Vender un piso en Londres en nombre de mi madre. Lo comenté con Hacienda, y Hacienda me contestó “tendrá noticias nuestras”. Esperé a presentar mi declaración de impuestos del Reino Unido (un requisito legal) para informar después a Hacienda, ya que así es como me........
