SINFONÍA FILIAL DE G. CASTELL
SINFONÍA FILIAL DE G. CASTELL
Amplia es la nómina de escritores que se han ocupado de la figura paterna, de forma crítica a veces (la mayoría, recordemos las famosas cartas de Kafka), o elogiosa (al modo de Abad Facioline en El olvido que seremos, inspiradora de un film homónimo dirigido por F. Trueba).
El extraordinario cariño que Piedad González-Castell (Badajoz, 1941) tuvo desde pequeña a su padre inspira cada página de esta obra, más que biografía estricta, un canto a las virtudes que ella supo ver siempre en tan polifacético personaje. Abogado, periodista, poeta, novelista, dramaturgo, caricaturista, pintor, guionista y secretario de distintos Ayuntamientos, la vida de Rafael González Castell ofrece un rico caleidoscopio de las Españas que le tocó vivir. Nacido (1885) en una familia de la alta burguesía madrileña, experimentará hondamente los atractivos de la bohemia capitalina (como “el papá de las bellezas” lo designaría alguien que, sin duda lo conocía bien y había leído a Felipe Trigo). Católico confeso, pero próximo al lerrouxismo republicano, los alcaldes de los municipios cuyas secretarías sirvió tras las oportunas oposiciones (Mocejón, Baños de Montemayor, Mogente, Ciempozuelos…), casi todos de izquierda, reconocen la pulcritud de su administración, aunque a menudo le achacan que “huele a cera” demasiado. Rehúsa formar parte de algún partido, pero se opone a cualquier actuación que imlique desprecio o altanería hacia los más débiles, sobre todo si son del género femenino.
Montijo, a donde llega en 1933, le ofrecerá ocasiones múltiples para mantenerse en su línea de hombre honesto, riguroso cumplidor de las obligaciones que el cargo requería (sin dejar de escribir para la prensa regional y nacional, a la vez que continuaba labrando una obra literaria notable). El momento álgido le llegará el 13 de agosto de 1936. Yagüe se aproxima con su sangrienta columna a la población, que los........
