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Venezuela en la ONU, entre el velo de los símbolos y la elocuencia de las palabras

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14.10.2026

Opinión Venezuela en la ONU, entre el velo de los símbolos y la elocuencia de las palabras

Politóloga y autora del libro Venezuela. Más allá de mentiras y mitos

El pasado 22 de septiembre dejó una fotografía para la Historia: Donald Trump y Delcy Rodríguez se reunían en el hotel Palace de Nueva York casi nueve meses después de que el Gobierno de Estados Unidos de América (EEUU) secuestrara al presidente Nicolás Maduro con una operación especial que bombardeó Caracas provocando más de 100 muertos, entre ellos 32 cubanos miembros del círculo de seguridad de Maduro.

Las imágenes de Rodríguez sonriendo junto a Trump a poco más de 15 kilómetros de la prisión donde Maduro y su esposa, Cilia Flores, se encuentran encarcelados desde el 3 de enero de 2026, levantaron polvareda a izquierda y derecha, así como innumerables interpretaciones, incluyendo análisis de la simbología de sus gestos y la comunicación no verbal. El puño izquierdo cerrado de Delcy Rodríguez y su gesto haciendo una “v” con el revés de la mano derecha se interpretaron como un mensaje de resistencia.

Ya antes de la foto, las actuales autoridades venezolanas quisieron hacer uso de los símbolos. Delcy Rodríguez aterrizó en EEUU con una chaqueta en la que llevaba estampada la imagen de Mafalda para transmitir la idea de que llegaba a la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) emulando la actitud irreverente del icono del cómic. El espíritu de Chávez estaba representado, además, en una bufanda roja que vestía la presidenta encargada y que el mandatario también se ponía en sus visitas al extranjero.

Desde la cuenta oficial de la Asamblea Nacional en Instagram se publicaron imágenes resumiendo, con la sintaxis básica de la inteligencia artificial, el objetivo del mensaje: la presidenta encargada, como Mafalda, defendía que otro mundo es posible, “hablaba sin hablar” y mostraba orgullo de la cultura sudamericana. Su ropa se convertía en una “jugada maestra” del soft power. Esta idea fue replicada en varias cuentas de la propaganda no oficial. Por si fuera poco, la imagen de una Delcy-Mafalda fue utilizada para explicar al pueblo chavista los logros de su visita a la ONU que incluía reuniones bilaterales con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La construcción de una imagen de rebeldía a través de los gestos no pudo contrarrestar la idea preexistente, y persistente, de la sumisión de las actuales autoridades venezolanas a la administración de Donald Trump

Es evidente que cuando los símbolos tienen la suficiente potencialidad para hablar por sí mismos, con un mensaje inequívoco y coherente, no hace falta explicarlos. La necesidad de aclararlos y de centrar la campaña comunicacional en las formas, y no en el fondo, aparecía, pues, como un control de daños dirigido a apaciguar el impacto simbólico, aún mayor, de la fotografía que vendría con Trump. Pero la construcción de una imagen de rebeldía a través de los gestos no pudo contrarrestar la idea preexistente, y persistente, de la sumisión de las actuales autoridades venezolanas a la administración de Donald Trump que se escenificó en Nueva York. Una idea que se confirmó cuando Delcy Rodríguez se subió a la tarima de la AGNU el 23 de septiembre.

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