La tragedia del horizonte
Chile, en 2026, tiene frente a sí un proyecto que es el ejemplo textual de esa tragedia: optimiza el plazo corto, descuenta el riesgo largo y pasa la cuenta a quien no puede votarla. No se puede votar así. No porque sea de izquierda o de derecha.
En 2015, el exgobernador del Banco de Inglaterra Mark Carney instaló un frase que debería encabezar cualquier análisis serio del proyecto de ley de Reconstrucción Nacional en trámite en el Congreso: “La tragedia del horizonte”. Se refiere al hecho de que las catástrofes climáticas llegan más allá del horizonte electoral, empresarial y crediticio tradicional, y por eso las políticas públicas tienden a descontarlas sistemáticamente. Cuando llegan, es tarde, y cuando uno las financia, como hará Chile ahora, es mucho más caro.
En los incendios de Ñuble y Biobío fallecieron 21 personas, se destruyeron 4.429 viviendas y se quemaron 42.288 hectáreas. Reconstruir es obligatorio y, para ello, el proyecto amplía el Fondo de Emergencia en $400 mil millones. Pero hablemos de lo que el proyecto no hace, porque ahí está la verdadera factura.
El proyecto no menciona, ni una sola vez en sus 120 páginas, la palabra “cambio climático”. No menciona adaptación. No habla de gestión forestal preventiva, ni de rediseño de franjas cortafuego, ni de diversificación del paisaje de plantaciones exóticas homogéneas, los mismos pinos y eucaliptos que forman el combustible del próximo megaincendio.
Tampoco menciona la modernización de la red de transmisión eléctrica, cuyo envejecimiento ha sido identificado por la Comisión Nacional de Energía y el Coordinador Eléctrico Nacional como fuente creciente de ignición en zonas con alta carga de combustible.
No incluye, tampoco, un solo peso para infraestructura resiliente: caminos, puentes, sistemas de agua, líneas críticas capaces de resistir el próximo evento extremo. Reconstruimos las viviendas que se quemaron en enero y dejamos intactas todas las condiciones para que vuelvan a quemarse.
Peor: el Artículo 33 del proyecto crea una invariabilidad tributaria por 25 años para inversiones sobre US$ 50 millones, que incluye expresamente al sector forestal. Traducido: subsidiamos fiscalmente, hasta el año 2053, un modelo de plantaciones homogéneas que tiene el potencial de alimentar........
