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El orden que la élite no entiende

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10.09.2026

Recuperar el orden no significa devolver la amenaza al lugar del que vino, sino lograr que una consecuencia justa, proporcional y verificable siga efectivamente a cada transgresión. El orden que Chile pide no es el que el Gobierno ofrece.

Chile necesita orden. Negarlo sería una frivolidad intelectual y una forma particularmente cómoda de desentenderse del miedo que atraviesa la vida cotidiana. Hay barrios donde el Estado retrocedió, espacios públicos apropiados por grupos violentos, mercados ilegales instalados a plena luz del día y personas que han debido modificar sus rutinas para evitar convertirse en víctimas. En un contexto de desorganización social, recuperar el orden es una tarea democrática urgente.

La pregunta, sin embargo, es qué entendemos por orden.

El Gobierno y los especialistas que lo acompañan parecen haber resuelto el problema con una fórmula conocida: más autoridad, mayores penas, nuevos registros, ampliación de facultades y una retórica suficientemente enérgica como para que el Estado parezca estar nuevamente al mando. Es una respuesta políticamente rentable, pero intelectualmente pobre. Supone que basta pronunciar la palabra orden con severidad para que la sociedad vuelva a producirlo.

No es extraño. La élite chilena ha entendido históricamente el orden desde su propia posición en la estructura social. Para ella, hay orden cuando se respeta la propiedad, no se desafía a la autoridad, las calles permanecen despejadas y quienes ocupan posiciones subordinadas cumplen las reglas que les han sido asignadas. El desorden........

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