Texto y contexto electoral
Con un mal texto y en un peor contexto, finalmente se presentó la iniciativa presidencial de reforma político-electoral. Un proyecto legislativo que, siendo necesario, el mismo oficialismo se esmeró en complicar, al punto de poner en duda su sentido y destino, como también la alianza de Morena con sus socios de los partidos Verde y del Trabajo.
Por si ello no bastara, el gobierno sometió la propuesta reformista en un contexto en extremo delicado. Justo cuando, en la escala nacional, lo prioritario sería reestructurar el modelo de seguridad y justicia ante el giro dado en la lucha anticriminal y justo cuando, en la escala mundial por el desorden provocado por Estados Unidos e Israel al atacar Irán, lo importante sería considerar una reforma fiscal y tomar las providencias necesarias.
Lo más absurdo del asunto es que, pese a las insinuaciones, las exageraciones y la torpeza con que el gobierno anunció, concibió y operó la reforma político-electoral, el proyecto queda lejos del alcance presumido. Esa reforma no transforma, retoca en algunos aspectos del modelo electoral y el sistema partidista.
Una paradoja del texto y el contexto electoral es el contraste entre la forma con que la jefa del Ejecutivo conduce la política exterior y la política interior.
Ante el constante amago de Estados Unidos, todo es diálogo, cooperación y concesión que, por momentos, el discurso soberanista y nacionalista no logra justificar.........
