Elogio de la tercera vía: vivienda
Durante la II República, concretamente en el llamado “bienio negro” derechista (Partido Radical y CEDA), el PNV preconizó una suerte de tercera vía “entre el capitalismo más egoísta y el socialismo estatista”, que tuvo su claro reflejo en la que entonces se denominaba “cuestión social”. Los jeltzales defendían un cooperativismo integral, en clara oposición a los planteamientos revolucionarios proletarios del socialismo largocaballerista y a las degradantes prácticas productivas de latifundistas y terratenientes.
Tras las elecciones de noviembre de 1933, la firme oposición de la oligarquía agraria -fuerza dominante del capitalismo español- enfrentó en materia agraria a los jeltzales con las derechas. En 1934, el respaldo de los diputados vascos liderados por José Antonio Agirre a la Ley de Contratos de Cultivos Catalana acarreó al PNV duras críticas por parte de la prensa integrista, que acusaba a los jeltzales de apoyar “el movimiento que inicia la Esquerra masónica, con la complicidad del socialismo internacionalista”. Era el comienzo de una durísima campaña desatada contra el nacionalismo vasco por la derecha tradicionalista y monárquica, que obligó a intervenir a dirigentes como Agirre e Irujo para negar cualquier pacto revolucionario con las izquierdas pero también para mostrar su adhesión republicana.
En esta siempre espinosa cuestión social, el PNV se opuso firmemente a la materialización de desahucios campesinos en Bizkaia y Gipuzkoa a partir del verano de 1935 tras la aprobación en Cortes de la Ley de Arrendamientos Rústicos en marzo del mismo año. Los diputados jelkides habían votado favorablemente a aquella legislación por estar en sintonía plena con la doctrina social-cristiana, pero el reglamento que la desarrollaba desvirtuó su objetivo de defensa de los labradores, haciendo posible los desahucios en caso de que los propietarios arguyeran premeditada y falsamente querer cultivar directamente sus tierras.
Más de noventa años después, en un contexto socio-político de profunda crispación, polarización y acusaciones cruzadas de trazo grueso que desvirtúan completamente el análisis sereno y riguroso que requiere la cuestión, el PNV ha vuelto a situarse en materia de vivienda en una tercera vía alejada, por una parte, del........
