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El dólar no lee decretos (pero sí las expectativas)

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02.08.2026

Cuando uno escucha algunos debates sobre el dólar en Bolivia, pareciera que el tipo de cambio fuera como un niño malcriado al que basta con darle una buena orden: “¡Estate quieto, chico!”. Unos creen que el Banco Central puede fijar el precio eternamente con la sola fuerza de un decreto; otros piensan que basta con decir “flotación” para que el mercado encuentre mágicamente el equilibrio subiendo y bajando. Ambos extremos olvidan un pequeño detalle: el dólar tiene la pésima costumbre de obedecer más a la economía que a los discursos.

La reciente Resolución de Directorio 117/2026 del Banco Central de Bolivia (BCB) intenta justamente abandonar esa vieja ilusión. La RD 88 había certificado el divorcio con el tipo de cambio fijo. La 117 viene a ser el manual de convivencia con la nueva pareja. Porque una cosa es anunciar que el dólar flotará y otra muy distinta explicar qué hará el BCB cuando esa flotación decida practicar clavados olímpicos todos los días.

La filosofía del nuevo reglamento es clara. El BCB afirma que intervendrá para reducir fluctuaciones excesivas y acumular reservas internacionales, pero sin defender un precio específico del dólar. Parece una frase burocrática, pero encierra un cambio enorme. Antes el objetivo era sostener un número. Ahora el objetivo es reducir la volatilidad.

La diferencia es importante. Defender un precio obliga a vender reservas internacionales cada vez que el mercado intenta romper ese techo. Suavizar la volatilidad significa aceptar que el dólar puede subir o bajar, interviniendo solamente cuando los movimientos amenazan con transformarse en pánico colectivo.

Para ello el reglamento........

© Correo del Sur