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El sentido de la vida

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12.09.2026

Continúa el 'motín' en TVE: convocan una manifestación tras las denuncias de «injerencias» sanchistas en Informativos

Si lo pensamos despacio, la verdad es que pone los pelos de punta llegar a la conclusión que, en esta vida, recibir golpes es lo normal, lo ordinario, lo de serie, mientras que las alegrías son un extra ´premium´, que forman parte de lo anormal, de lo extraordinario; de lo digno de celebración.

Sin embargo, el diseño inteligente con que fue creado el Universo, y, por ende, el ser humano, hace que recordemos más las alegrías que las tristezas, dando una falsa sensación de equilibrio entre las lágrimas de pena y las de alegría, cuando lo bien cierto es que no solo no hay equilibrio, sino que además las lágrimas del dolor, ganan, por goleada, a las derramadas en los contados momentos de alegría que la vida nos depara.

La vida es una escuela de aprendizaje y progreso anímico, y como en todas las escuelas hay más horas lectivas de clase, (esfuerzo y sacrificio), que de recreo y vacaciones). Así, si nos concentramos en los avances personales, y practicamos aquello de “lo que no quieras para ti, no lo desees para los demás”, llegará un momento en que, por anticipación, bloquearemos los golpes que tengamos pendientes de recibir, llegando a conseguir un estable estado de razonable felicidad en medio de este valle de lágrimas, que ya es decir mucho. En resumen, se trata de ser ´mejor persona´; pero no en base a un farisaico código buenista´, sino en base al Derecho Natural, ese que no está sujeto a la voluble, chiclosa y cambiante, ética social, a la hora de delimitar dónde termina el Bien y comienza el Mal.

En cierto........

© Periodista Digital