Paz y las fortalezas de la debilidad
Por esas cosas de la política, a veces la debilidad se convierte en fortaleza. Hace apenas dos meses, o menos, el presidente Rodrigo Paz parecía tambalearse al borde del abismo, pero el panorama ha registrado algunos cambios.
Los problemas de gestión –gasolina y demás–, las falencias del equipo y los prolongados conflictos sociales de mayo y junio habían debilitado al primer mandatario. A ello se sumaron las denuncias de corrupción que involucraban a su círculo más cercano y que lo dejaron en una situación que muchos consideraban como la antesala de una salida anticipada del poder.
Fue un tiempo en el que llegó incluso a especularse sobre los distintos escenarios que podían darse para una transición ordenada, más o menos rápida y, en la medida de lo posible, no traumática y ajustada a la Constitución. En filas del propio Gobierno y en el entorno más íntimo del presidente, la situación era observada más con alarma que solo con preocupación.
Y es que, en ese momento, poco después de que se destapara el escándalo Cerimedo-Beller y su secuela de revelaciones, prácticamente nadie apostaba a que pudiera producirse algún tipo de milagro que pusiera a Rodrigo Paz nuevamente en el camino de un mandato rutinario y sin sobresaltos. De todos los astros, ninguno parecía alinearse favorablemente: esperar lo peor no era en absoluto excesivo.
Pero la sorpresa vino del norte. Primero, la lista de los “desvisados” y, luego, la cacería de los oscuros personajes sospechosos de haber........
