Los nuevos enemigos de la sociedad abierta
Los nuevos enemigos de la sociedad abierta
El resultado de la censura a Harwicz es un evento sin disidencia, un consenso de borregos patrocinado por una horda de lobos.
Escribí sobre los festivales de cine de Venecia, Cannes, etc., convertidos en checas de la nueva internacional antisemita. Una ola de odio que usa a los palestinos como rehenes ideológicos para ese pogromo eterno que tienen que soportar los judíos. Su última manifestación no ha sido en un festival de cine, sino en uno de ideas (sic). Si alguien esperaba que alguno de los intelectuales invitados al Festival de Granada se desmarcase de la censura contra la autora judía, significa que a estas alturas de la película no comprende las raíces filosóficas de una intolerancia que se vanagloria de sí misma por virtuosa y ejemplar. Pero si hay algo que me molesta especialmente es que suelen invocar la paradoja de la tolerancia de Popper —mancillando el nombre de alguien que criticó como pocos a los ingenieros sociales totalitarios del espectro izquierdista—, en lugar del auténtico autor intelectual del terrorismo ideológico que arrasa el mundillo cultural, un tal Herbert Marcuse.
A finales de los sesenta, el profesor de la Escuela de Frankfurt Jürgen Habermas se enfrentó al activista de extrema izquierda Rudi Dutschke y a una parte de sus propios estudiantes. El filósofo defensor de la esfera pública y la acción comunicativa no vio en ellos solo un animoso entusiasmo revolucionario, sino, sobre todo,........
