La muerte del Mencho y otras dos historias
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La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), durante un operativo del Ejército mexicano es una buena noticia. Después de seis años de abrazos a las organizaciones criminales –que no eran otra cosa que una garantía de impunidad, absolutamente injustificable desde cualquier punto de vista, ya que significaba la renuncia del Estado a su responsabilidad de otorgar seguridad a sus ciudadanos–, que haya la voluntad política, traducida en una operación eficaz para detener al cabecilla de la principal organización criminal del país, es motivo de alegría. No más impunidad para Oseguera y los otros integrantes de su organización que murieron o fueron detenidos con él.
Iba a escribir que también era motivo de tranquilidad y esperanza, pero creo que sería poco realista añadir esos dos sustantivos. Es muy probable que vengan tiempos difíciles y violentos, como lo ha enseñado la guerra que libran las huestes del Mayo y del Chapo en Sinaloa desde hace año y medio.
Las dos décadas de lucha contra el narcotráfico han enseñado que después de la detención o muerte de los grandes capos suceden por lo menos tres fenómenos en el terreno del crimen organizado: a) el impacto en la organización criminal y en los mercados ilegales son menores, ya que estos siguen operando y el liderazgo es remplazado, violenta o pacíficamente; b) se generan reacomodos importantes en la geografía criminal del país por los conflictos entre organizaciones que aprovechan la debilidad del cártel decapitado para arrebatarle mercados y territorios estratégicos y, c) en algunas ocasiones, se produce una fragmentación de la organización, ya que algunas células optan por independizarse del nuevo liderazgo para emprender su propia aventura criminal, incrementándose las actividades delictivas contra la sociedad (extorsión y robos), al ya no participar esas células en los mercados ilegales que requieren mayores capacidades y logística, como el narcotráfico o el huachicol a gran escala.
En los próximos días abundarán los análisis sobre estos tres puntos. Por ejemplo, el impacto que tendrá el debilitamiento del CJNG en la guerra entre los mayitos y los chapitos, ya que estos últimos eran apoyados por las gentes del Mencho; o en la lucha por el control del huachicol en Guanajuato con el cártel de Santa Rosa de Lima, o con la Nueva Familia en Michoacán por el monopolio del cobro de piso a los aguacateros y limoneros en Tierra Caliente. También se discutirá sobre los posibles remplazos de Oseguera y las eventuales disputas entre las numerosas facciones y células que operan bajo las siglas de ese cártel.
Si lo anterior es ya sentido común, lo que no se analiza con la misma profundidad es lo que ocurre en la otra mitad de........
