Que nadie insulte a Messi
España se planta ante la final del Mundial engrandecida por la juventud descarada del equipo, con su sinfonía coral y con el aura de Lamine Yamal, que juega con el regate y esa sonrisa de barrio que atrapa. Lamine representa en su piel y en la corona de laureles que le adorna su pelo afro el futuro brillante de nuestro fútbol, al que todos empujamos........
