menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

“Estuve dispuesta a entregarles mi nombre, pero no mi fe en el oficio”

21 0
03.08.2026

La primera vez que estudié en Estados Unidos, a los 18 años, la gente solía mencionar a Pablo Escobar apenas yo decía que venía de Colombia. Mi reacción era hablar de la corresponsabilidad que ellos tenían, hablar de los miles de muertos que habíamos puesto.  Años después, cuando volví a hacer mi maestría, y después de varias escenas similares, un día llegué a la conclusión de que no tenía por qué defender el nombre de Colombia. El país se podía defender solo. Fue liberador.

Algo similar me pasó durante estos duros meses de campaña. Pero con mi propio nombre. Pasé de pensar que era un patrimonio que tenía que proteger a toda costa a concluir que era una misión imposible cuando fuerzas poderosas estaban empeñadas en destruirlo. Concluí que mi nombre se tendría que defender solo. Que nada que dijeran de mí –bueno o malo– iba a cambiar lo que he hecho, cómo lo he hecho o lo que soy. 

Ese día volví a conciliar el sueño y dejé de sentir los calambres en la cara que me habían provocado la angustia y la rabia al leer los miles –sí, miles– de trinos en los que circularon fotos mías acompañadas de calificativos como “bandida”, “mercenaria del periodismo”, “comisionista de prensa vendida y corrupta”. El usuario “paracoloco” amenazó con matarme.  No faltaron, obvio, las imágenes misóginas y los hashtags  #LaSillaDeMontar y #LaSillaDelUberrimo con representaciones sexualmente degradantes. Los ataques incluyeron igualmente acusaciones falsas sobre las actividades empresariales de mi familia, incluyendo un perfilamiento que hizo Raya de miembros de mi familia, algunos que ya han muerto.

Todo lo anterior fue el resultado de una supuesta “investigación” de la Revista Raya, dirigida por Edinson Bolaños, en alianza con la RTVC de Hollman Morris, publicada después de una investigación sobre la mención de Iván Cepeda en los computadores de las Farc. 

La alianza de estos medios –que supera los 2.500 millones de pesos en los últimos dos años pagados con nuestros impuestos– publicó durante la campaña 47 contenidos audiovisuales en plataformas digitales y 66 publicaciones en la red social........

© La Silla Vacía