Un gol contra el mundo
A España le ha venido bien el mundial de fútbol para olvidar la amargura de un tiempo feo, de una tristeza depresiva causada por la infamia del poder político que levanta muros de división y enfrentamiento por razones de estrategia electoral. A España le viene bien irse de vacaciones con la recompensa de una victoria colectiva en la que prevalece la unidad frente a la polarización intencionada y la manipulación de una sociedad sometida al abuso de la corrupción, la mentira y el engaño.
A España le viene bien el tratamiento medicinal y psicológico del deporte, ya sea con los triunfos del fútbol, los grand slam de Nadal y Alcaraz o los grandes premios en motos y automovilismo desde Ángel Nieto a Fernando Alonso. España ha marcado un gol contra el muro levantado por el sanchismo y contra el muro marrullero de una selección argentina sucia, tan mal encarada como mal perdedora. La fiesta que comenzó el domingo pasado en Nueva Jersey, a tiro de piedra de Nueva York, continuaba esta semana en Madrid y en cada pueblo natal de los héroes de la segunda estrella mundialista.
Los españoles necesitábamos esta terapia curativa de autoestima, porque vivimos en un país fracturado, demasiado enfrentado y poco dado a cultivar los valores y principios de una democracia igualitaria. A todos esos paletos radicales y rencorosos que desprecian la fuerza de una nación unida, a todos esos vividores de la política que trafican con las emociones del himno y la bandera a golpe de silbido, les viene bien esta pasada por el patriotismo nacional, donde todos sumamos y juntos representamos lo mejor de este país.
España volverá a las andadas tras el verano, cuando a finales de septiembre encare el atajo hacia unas elecciones generales. Los buenos momentos se malogran enseguida, o al menos pasan a un segundo plano por razones de prioridades y olvido pasajero. Pero siempre recordaremos aquel Iniesta de........
