Ábalos en la cárcel, «Anboto» en la calle
No seré yo, desde luego, quien defienda a José Luis Ábalos, y sí el que aplaudirá cuando pague por sus delitos. Si es que los ha cometido, que todo parece indicar que sí. Habrá que esperar en cualquier caso a que se pronuncien los siete tenientes generales de la Sala Segunda del Supremo que están juzgando a un personaje que, indiscutiblemente, está pagando infinidad de pecados propios pero también no pocos ajenos que corresponden al capo dei capi, a ese descomunal gánster llamado Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Lo que sí me llama poderosamente la atención es el excesivo uso que se hace en este país de la prisión provisional, conceptuada para evitar fugas o movimientos de capitales que en el caso que nos ocupa se antojan ya complicadísimos. Poner pies en polvorosa sin ser detectado debe ser para un tipo como el ex ministro de Transportes igual de difícil que para........
