Una memoria secreta
Una carretera con curvas. / Shutterstock
Nunca obtuve el carné de conducir de mi cuerpo. He manejado este organismo durante años como quien circula sin papeles: con prudencia, evitando a la autoridad y confiando en que nadie me pidiera aparcar en batería entre dos desconocidos. Camino, subo escaleras, me siento y me levanto con una dignidad razonable, pero cuando la situación exige una maniobra un poco más compleja, como bailar o decidir qué hacer con las manos en una reunión, entro en pánico. Imagino que hay personas que nacen con el carné en el........
