Kant y la república de las cabras
La tentación de existir.. / La Provincia
Aquí me tienen cumpliendo con el vaticinio de un rumano exiliado en París que lo único que ansiaba era la muerte. E. M. Cioran, en La tentación de existir (1956), había diagnosticado el mal que acecha al hispano desde la pérdida de las colonias. En la aseada traducción de Fernando Savater, “es casi imposible hablar con un español de otra cosa que de su país”. Así somos y así seremos, aunque pasen siglos y siglos. Vuelvo de nuevo a España, a su “circunstancia”, como diría Ortega y Gasset, a quien tanto echa de menos nuestro país en unos momentos extremadamente críticos debido a la enorme polarización que reina en el medio político.
Cioran conocía muy bien al pueblo español sobre el que dejó escritas reveladoras palabras. Su conocimiento no se quedaba en lo académico o en lo histórico, ni tampoco en la mera anécdota. En realidad, estudió en profundidad nuestra idiosincrasia, al igual que la rusa, porque en ciertos aspectos son similares. No obstante, la negatividad de los españoles supera con creces a la de los eslavos, ya que, según el pensador, la “decadencia es un concepto corriente, nacional, una divisa oficial”. Y tanto que lo es, incluso ha llegado a ser asumida por los gobiernos de turno, como la picaresca o la misma corrupción........
