Ocho años después, recupero mi entrevista con Puigdemont
Hay entrevistas que nacen para explicar una noticia y, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en un documento. Creo que esta es una de ellas. La grabamos en febrero de 2018 en Bruselas. España llevaba apenas unos meses intentando comprender lo ocurrido en Catalunya durante el otoño anterior: el referéndum del 1 de octubre, las cargas policiales, la declaración de independencia, la aplicación del artículo 155, la destitución del Govern, el encarcelamiento preventivo de varios dirigentes independentistas y la marcha de Carles Puigdemont y varios de sus consellers a Bélgica. Todo estaba abierto entonces. Nadie sabía realmente hasta dónde llegaría aquel conflicto ni cuánto tiempo tardaría en encontrar una salida política.
Puigdemont aceptó sentarse conmigo para una entrevista larga, sin preguntas pactadas, sin condiciones previas sobre los asuntos que podían plantearse y sin una edición destinada a alterar el sentido de sus respuestas. Para mí, como periodista, aquello fue un verdadero regalo. No porque compartiera necesariamente sus posiciones, sino precisamente porque tenía delante a uno de los protagonistas centrales de una crisis política de enorme dimensión y podía preguntarle directamente, escucharle y permitir que quien viera la conversación sacara sus propias conclusiones.
En aquel momento, además, la entrevista tuvo un carácter excepcional. Se presentó como la primera que Puigdemont concedía en Bruselas a una periodista de un medio nacional español no catalán. Fue publicada por Diario16 en tres entregas y recogida entonces por distintos medios. Aquella conversación se produjo cuando su situación política, judicial y personal era especialmente delicada y cuando el clima en España estaba marcado por una polarización extrema.
Volver a verla hoy produce una sensación extraña, porque conocemos muchas cosas que entonces ignorábamos. En aquella conversación hablamos de los dirigentes independentistas encarcelados, de la interpretación que Puigdemont hacía de la respuesta del Estado, del referéndum del 1 de octubre, de su salida de España, de la posibilidad de regresar, de Bélgica, de la declaración de independencia, de la negociación política y también de las consecuencias que él atribuía a todo lo ocurrido. Pronunció una frase que resumía bien su posición de entonces: "El 1 d'Octubre no fue simbólico".
También hablamos de algo que hoy parece casi una imagen de otro tiempo: la posibilidad........
