40 años de la catástrofe de Chornóbyl: lecciones para el presente
Hace cuarenta años ocurrió la mayor catástrofe nuclear de la historia en la central nuclear de Chornóbyl, en Ucrania, bajo la ocupación de la URSS en aquel entonces. La explosión del reactor en 1986 liberó enormes cantidades de radiación (30 veces más que tras el bombardeo de Hiroshima), contaminó vastos territorios y afectó a millones de personas en toda Europa. Sus consecuencias sanitarias, ambientales y sociales continúan hasta hoy.
La Unión Soviética ocultó sistemáticamente la verdad sobre el accidente y sus verdaderas dimensiones. Gracias a los archivos desclasificados de la KGB en Ucrania, hoy conocemos el nivel de manipulación y mentira. Uno de los ejemplos más cínicos fue la participación de miles de niños en el desfile comunista del 1.° de mayo de 1986 en Kyiv, pese a los altos niveles de contaminación radioactiva. Documentos de la KGB advertían que los trajes infantiles, después del desfile, estaban demasiado contaminados con la radiación y debían ser destruidos.
El engaño también alcanzó a la comunidad internacional. Un periodista del diario del Partido Comunista de Francia (el diario que fue financiado por la misma URSS) logró obtener muestras de suelo en Chornóbyl. De los documentos de la misma KGB se conoce que, durante la noche, sus agentes sustituyeron las muestras del periodista francés por otras muestras limpias. Así se construía una realidad falsa y se negaba el peligro real.
Rusia y la seguridad nuclear son conceptos incompatibles.
Hoy Rusia repite todas las prácticas soviéticas: mentir y ocultar. En 2022, las tropas rusas se comportaron en Chornóbyl como verdaderos bárbaros: saquearon laboratorios científicos, destruyeron investigaciones únicas y asesinaron a un montón de animales salvajes de la reserva natural de Chornóbyl. En febrero de 2025, atacaron deliberadamente con un dron de combate el sarcófago de la central, una construcción que protege el medioambiente de la radiación.
Rusia continúa con el chantaje nuclear y mantiene bajo ocupación la central nuclear de Zaporizhzhia, la mayor de Europa. No presta pleno y completo acceso de la Oiea a esta instalación. Según investigaciones de la organización internacional Truth Hounds, ingenieros ucranianos de la central nuclear de Zaporizhzhia son sometidos a presión e incluso torturas para obligarlos a firmar contratos con la corporación estatal atómica rusa Rosatom.
Además, Rusia ha creado riesgos directos de incidentes nucleares al lanzar misiles de crucero y drones peligrosamente cerca de centrales como Khmelnytskyi y Pivdennoukrainsk.
Chornóbyl deja dos lecciones fundamentales para el mundo actual. La primera: la verdad siempre gana a las mentiras. La Unión Soviética colapsó y, con el tiempo, la verdad salió a la luz. Lo mismo ocurrirá con Rusia. La segunda es aún más clara: Rusia y la seguridad nuclear son conceptos incompatibles.
Doctor Yuriy Polyukhovych
Embajador extraordinario y plenipotenciario de Ucrania en la República de Colombia.
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