Contrapoder y pulso al rentismo: notas apresuradas desde el estallido Maricarmen
Opinión Contrapoder y pulso al rentismo: notas apresuradas desde el estallido Maricarmen
Hemos conseguido convertir el desahucio de Maricarmen en un estallido en la calle que ha cambiado la conversación pública del país. De “el problema son los invasores” a “el problema son los inversores”. En nuestra opinión, este estallido escala sobre las condiciones materiales de muchísimas personas y también por la solidaridad y conciencia que despiertan las circunstancias de este caso. Pero desde luego hay algo más.
Hay un estallido rápido y feroz por la rabia acumulada durante más de un mes y medio por la inacción de las izquierdas institucionales y la ofensiva reaccionaria, racista y protofascista de las derechas ante los hechos de Ceuta. Además, esto ha ocurrido en el Madrid gobernado por Ayuso. Una presidenta prepotente y altiva que acumula escándalos personales con viviendas de lujo, y que es claramente la otra cara de la moneda de Maricarmen. Por último, por la rabia acumulada tras al menos 18 años de crisis de vivienda y ocho años de inacción del gobierno progresista
La respuesta masiva a este estallido tiene que ver con estos factores. Pura batalla de ideas. Batalla, por lo tanto de posiciones. Seguir incidiendo en esta dimensión es prioritario. Esto es un contraataque.
Un pulso al rentismo y al gobierno
Pero nuestra propuesta no se va a detener en la batalla de ideas. El planteamiento ha sido y es el de convertir este estallido en un pulso al rentismo (en particular a la empresa propietaria, Urbagesa), al gobierno autonómico y al gobierno central. Los primeros tienen que pagar su osadía en forma de derrota. Los segundos tienen que caer. Y a los terceros hay que doblegarlos para obligarlos a que atiendan a la calle.
Es imposible organizarse y luchar colectivamente sin un plan más o menos claro a medio plazo. No hay que esperar a diluirse cuando las energías se agoten. El asalto es ahora
En este sentido se ha diseñado un plan para que el estallido tenga unos objetivos concretos. Es imposible organizarse y luchar colectivamente sin un plan más o menos claro a medio plazo. No hay que esperar a diluirse cuando las energías se agoten. El asalto es ahora.
Pero este estallido también lo queremos incierto. Si su potencia tiene que ver con más razones que la vivienda, aunque no seremos nosotras quienes vayamos ahora a negar su centralidad, es nuestra responsabilidad no cerrar el momento.
Así pues, ¿en qué consiste el plan?
Contrapoder: compaginar reforma e impugnación
Estamos creando contrapoder. Gobernar sin presentarnos a las elecciones. Suena pretencioso, pero en ocasiones hay que intentar ponerlo en práctica, no sólo teorizarlo.
Los Sindicatos de Inquilinas conducimos los conflictos integrando en ellos demandas de reforma inmediata. Forman parte de nuestro marco de lucha sindical. Las victorias, también las parciales y contradictorias, educan en la lucha y generan organización. Lo defendemos en conflictos contra rentistas particulares y lo defendemos en la acción institucional.
Un poco de contexto institucional sin perdernos en literatura. El gobierno decidió guardar en un cajón, por falta de apoyos parlamentarios garantizados, un Real Decreto. Este decreto contenía medidas positivas. Algunas eran reformas interesantes —como la ley antiestafas redactada por nosotras, que incluye, entre otras medidas la regulación de contratos de habitaciones y temporada—. También contenía parches........
