We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close
Aa Aa Aa
- A +

Las listas negras y otros boicots

3 28 8
22.08.2020

Entre febrero de 1999 y abril de 2002, que es como decir el auge y caída del intergaláctico, Venezuela vivió el más grande engaño desde los tiempos de las «fiestas» que José Tomás Boves ofrecía a los pudientes de Valencia. Aun cuando había suficientes indicios de la patraña en curso, no cabe duda de que muchos bien intencionados, estudiados y formados, que además se consideraban del lado de la justicia y la razón, aceptaban que el país no podía seguir por el sendero que había tomado: nepotismo, corrupción, prevaricación, indolencia, ineptitud, escándalos maritales, asesinatos de gente inocente como la matanza de El Amparo o crímenes múltiples como los cometidos por el sargento Ledezma.

Desconcertados porque las ilusiones se desmoronaban una a una y nadie se atrevía a recomponer el juego, a pedir taima o, por lo menos, cantar foul y anular la partida, prefirieron agarrarse del clavo caliente. Todo ocurría demasiado rápido. No solo la defenestración de Carlos Andrés Pérez, que les presentaron como el perfeccionamiento de la institucionalidad democrática y no como un tiro de gracia a esa institucionalidad herida de muerte desde el alzamiento de la logia militar heredera de los gomeros chopo’e piedra que fue blanqueada como una “revolución de los ángeles”. ¿Se acuerdan?

También fue demasiado rápida la reaparición de Rafael Caldera y los “Notables” que lo acompañaban, pero sobre todo la inquina del repitiente en Miraflores –ya no con el apoyo de Copei, sino del chiripero– contra el Banco Latino y todo lo que oliera a Pedro Tinoco hijo y a informes bancarios. Acabó con los ahorros de una clase media que se creía sobrada y también con las desmirriadas ilusiones que mantenía en pie a pesar del «viernes negro» de Luis Herrera y del Caracazo de Bernal y sus muchachos de la PM para cobrar en especies los sueldos atrasados.

Con la antipolítica, el protagonismo de los vecinos y la pérdida de la responsabilidad social individual, comenzó a gestarse el derrumbe que vino después. El Estado rentista, que distribuía la riqueza común con una significativa igualdad de oportunidades y ancha........

© El Nacional


Get it on Google Play