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Air Force… None y el hombre del camión de catering

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13.08.2026

¿Donald Trump tuvo miedo? No lo sé y tampoco importa demasiado. El escándalo no es que el presidente de Estados Unidos fuera protegido frente a una amenaza creíble. Lo verdaderamente inquietante es que su dispositivo de seguridad convirtiera en parte del engaño a funcionarios, colaboradores y periodistas. Para el Servicio Secreto, el Presidente es indispensable; los demás, material utilizable.

Ocurrió el 8 de julio, al concluir la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía. Trump subió ante las cámaras al antiguo Air Force One, desapareció dentro del avión y, minutos después, salió oculto —nadie lo supo entonces, obviamente— en un vehículo de catering rumbo a un C-32A militar. El aparato presidencial despegó hacia el Reino Unido con integrantes de su gobierno, personal de la Casa Blanca y periodistas, todos convencidos de que Trump seguía a bordo. No estaba. Vaya detalle.

La inteligencia estadounidense había detectado un complot iraní, o de alguno de sus aliados, para disparar un misil contra el avión en el que viajaría el mandatario. El engaño buscaba impedir que los atacantes supieran cuál aeronave debían seguir. Hasta ahí, el protocolo.

La operación pudo ser impecable en términos tácticos. Política y moralmente, en cambio, dejó demasiadas preguntas sobre la pista.

Si el peligro justificaba sacar al Presidente, ¿qué riesgo corrían quienes permanecieron en el avión utilizado como señuelo? ¿Se calculó su seguridad o únicamente su utilidad dentro de la maniobra? ¿Quién decidió que podían formar parte de una operación de alto riesgo sin saberlo? Proteger al mandatario constituye una obligación de Estado;........

© El Heraldo de México