Una conversación “más o menos”
Sorpresivamente México se enteró de una nueva conversación telefónica entre el Presidente Trump y la Presidenta Sheinbaum. Es, de hecho, la enésima conversación telefónica, siendo ese método de comunicación la característica esencial de la relación de cautela y suspicacia que priva entre ellos.
Nunca hablan de temas serios cuando se reúnen, que siempre son eventos sociales. Lo serio se aborda por teléfono, lejos física y emocionalmente el uno del otro. Sugiere una relación de temor entre ellos, ya sea de los dos (lo cual es improbable) o de ella hacia él, que es más probable.
Trump se reúne con los líderes del mundo regularmente. De América Latina, por ejemplo, se ha reunido varias veces con Lula, de Brasil,y Petro, de Colombia, cuando era presidente. Los únicos líderes de América Latina que no se han reunido con Trump en la Casa Blanca son Ortega, de Nicaragua, Díaz Canel, de Cuba, y Sheinbaum, de México. Eso dice mucho.
Después de todas las conversaciones de Sheinbaum con Trump, la presidenta siempre ha hablado de llamadas productivas y amables. Flores y cánticos. Nunca dice, en concreto, de qué hablaron ni cuáles fueron las conclusiones o acuerdos del encuentro telefónico. Sus reportes públicos son evasivos y llevan a posibles conclusiones falsas.
Por ejemplo, a diferencia de lo que expresa Palacio Nacional, del lado estadounidense siempre hay comentarios hacia México contradictorios y con demandas no ocultas. Felicitan al gobierno de Sheinbaum, pero reiteran que no hace lo suficiente para erradicar los lazos de los criminales con su gobierno. Plantea que México es un riesgo de seguridad nacional para Estados Unidos.
Resulta incomprensible que cada conversación telefónica entre los presidentes sea tan exitosa que al cabo de los resúmenes que proporciona la Casa Blanca........
