De sed y del alma se muere La Habana
LA HABANA, Cuba.- Un mediodía reciente, mientras abría la puerta de mi edificio, se me acercó un muchacho con una cubeta y un galón de tres litros, ambos vacíos. Tendría poco más de 20 años, moreno y espigado. Andaba descalzo, con el torso desnudo, un short muy usado y una expresión de agotamiento en los ojos. Me miró, indeciso, y lanzó su petición a la carrera: “Mimi, ¿tú crees que me puedas llenar de agua esta cubeta y este pomo? Media cubeta, aunque sea. Hace dos días que no me baño”. Aunque intentó sonar amable, su voz arrastraba la dureza de quien había recibido varias negativas y esperaba otra.
En mi barrio de Centro Habana tampoco hay agua. El problema no es nuevo, pero hasta las zonas donde entra por gravedad se han visto afectadas. La falta de electricidad no permite conectar las bombas (ladrones) instaladas a la entrada de solares o edificios multifamiliares de varios pisos donde por estos días, a cualquier hora, hormiguean los vecinos cargados de pomos, yendo y viniendo con el agua que pudieron conseguir, a veces gracias a la solidaridad de otros, a veces pagando.
Si hace algunos meses era habitual ver a las mismas personas desplazarse varias cuadras para llenar dos o tres galones, hoy se ha multiplicado el número de necesitados. Un padre y su hijo adolescente transportan sobre un bicitaxi, Belascoaín arriba, un tanque de 55 galones. Empujan el........
