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El rescate de Plus Ultra sale caro

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23.05.2026

“Santos Cerdán no ha participado, mucho menos influido, en adjudicaciones de obra pública. Jamás ha cobrado una comisión por ello”. Lo proclamaba

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kFOIjoiTWFpbCIsIldUIjoyfQ==|0|||&sdata=nrTGJqUCyx6Znv1rGQmQlx83jD1VVPOiYmjk2EYqVWc=&reserved=0" rel="" title="Dirección URL original: https://t.newsletter.elpais.com/r/?id=h8a6b297,d02b737,5489343&e=cDE9bGFzZWxlY2Npb25kZWxkaXJlY3RvcmRlY2luY29kaWFzXzIwMjYuMDUuMjJfMiZwMj1sYXNlbGVjY2lvbmRlbGRpcmVjdG9yZGVjaW5jb2RpYXNfMjAyNi4wNS4yMl8y&s=H6skRHiAT7frtcYm2SD9-DhH54Gny7Ae6X8TzPV0X7o. Haga clic o pulse si confía en este vínculo." data-link-track-dtm="">un comunicado enviado por el PSOE desde su sede central la noche del 11 de junio de 2025, nada más conocerse una investigación de la UCO que, a partir de grabaciones de Koldo García, implicaba al entonces secretario de Organización del partido en el cobro de mordidas. “Cuando se conozca la totalidad del informe, Cerdán dará todas las explicaciones necesarias”, decía la nota. A la mañana siguiente, sin embargo, Cerdán fue forzado a dimitir y Sánchez compareció con aspecto demacrado y compungido. Dijo: “He pedido su dimisión, su renuncia al acta, y por eso quiero pedir disculpas. El PSOE y yo no debimos confiar en él”. El líder socialista necesitó unas horas para digerir las noticias de que había indicios contundentes contra su mano derecha en el partido.

‌Ante la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, señalado el martes por el juez como el líder de “una estructura organizada y estable orientada al ejercicio ilícito de influencias”, el Gobierno está en otra posición. Sánchez defiende “el buen nombre de un compañero, el presidente Zapatero, que tanto bien hizo y hace a favor de la causa socialista”. Los miembros del Gobierno se lanzaron primero a expresar sus sospechas de lawfare sobre el juez del caso, José Luis Calama. Pero no es un magistrado fácil de desacreditar. No es como Juan Carlos Peinado, el del caso de Begoña Gómez, sino alguien con fama de riguroso y que no da señales de prejuicios ideológicos. El apoyo cerrado de los socios a la izquierda empieza a resquebrajarse (Gabriel Rufián: “Si esto es verdad, es una mierda”). Y el Gobierno ha modulado su mensaje: ahora evita la crítica directa a la justicia, sin dejar de defender la presunción de inocencia de su exlíder.

‌El auto del juez Calama parece sólido, si bien -a eso se agarran en La Moncloa y en Ferraz-, los indicios sobre Zapatero son indirectos, siempre por referencias de otros, y no ha aparecido por ahora un mensaje escrito por él (aunque sí de su secretaria, Gertrudis........

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