Amor con butifarra y sin melancolía
La frase socorrida, casi de socorro, “ponte en mi lugar”, se suele comer sola, sin acompañamiento y con escaso éxito por parte de la persona que pide. Ponerse en el lugar del otro, de la otra, exige una infinita generosidad y una capacidad muy grande de cariño.
No son buenos tiempos para las suplencias afectivas ni para las sustituciones compasivas. Casi nadie se compadece de ni tiene ánimo de entregarse. Sucede algo así entre los países de la Unión Europea después de los sucesos de Ceuta y sus derivadas ideológicas. Nadie quiere verse en una de esas, por eso muchos apelan al espanto y a la exageración interesada, esta última........
