Nuevo Acuerdo Petrolero Trump-Rodríguez: pacto neocolonial y remodelación de Venezuela
Las preguntas que recurrentemente surgen sobre ¿quién controlará la industria y los ingresos petroleros? O ¿cómo se beneficiará Venezuela? deben contrastarse con la nítida evidencia de cómo se está reorganizando el saqueo del país, bajo otras estructuras y modalidades; de cómo se está consolidando un pacto imperial/oligárquico-nacional que está desestructurando la histórica República para impulsar una remodelación del país, que facilite una apropiación masiva de recursos naturales baratos, de territorios, rentas y excedentes y, eventualmente, fuerza de trabajo también barata.
I. Rasgos generales del Nuevo Acuerdo Petrolero Trump-Rodríguez: enormes reservas cedidas, NABEP y Departamento de Guerra
Desde el 28 de agosto pasado se anunció un enorme Acuerdo Petrolero entre el gobierno de Donald Trump y el interinato de Delcy Rodríguez, propuesto por el primero como el “más grande de la historia”. Trump afirmaba que EEUU tomaba control de una parte importante de las reservas petroleras venezolanas “sin coste alguno para el contribuyente estadounidense”, y que se duplicaban y más las reservas de su país.
Semejantes anuncios contrastan con la ausencia de información detallada, más allá de algunas Hojas Informativas, discursos y post en redes sociales. Pero este vacío y arbitrariedades se han hecho ya una costumbre en la Venezuela de los últimos lustros: tanto en la forma de gestionar el país que existió en el gobierno de Maduro, como actualmente bajo la tutela estadounidense luego de la intervención militar del 3 de enero. Curiosas continuidades autoritarias.
Curioso también porque estas opacidades se basan específicamente en el aprovechamiento de nada más y nada menos que unos 65 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo, lo que equivale a una quinta parte de las mismas. No hay precedentes de un acuerdo así en la centenaria historia petrolera nacional.
El Fact Sheet de la Casa Blanca del 31 de agosto habla de concesiones de 100 años para 17 campos petrolíferos, aunque Delcy Rodríguez se refirió a 25 años de vigencia del acuerdo entre los dos países. Estos 17 campos están entre los mejores y en las regiones más productoras: varios proyectos del Lago de Maracaibo, otros también en el norte del estado Zulia; y otros en la Faja Petrolífera del Orinoco (FPO). Aunque la mayor parte de ellos cuentan con capacidad instalada y de producción, otros pocos son proyectos aún por desarrollar.
Y hay mucho más: más allá de solo un acuerdo entre gobiernos, lo que tenemos es un marco binacional de pautas energéticas que será ejecutado y operacionalizado por una empresa venezolana no solo muy poco conocida hasta este acuerdo ‒nacida en 2024‒, sino que sus fundadores, y su actual CEO, Alejandro Betancourt, han estado envueltos en tramas de corrupción que han tenido enorme impacto en Venezuela. La empresa: North American Blue Energy Partners (NABEP), con sede en Barbados, que pasaría súbitamente a ser la segunda compañía privada con mayores reservas del mundo. Betancourt fue presidente de la empresa Derwick Associates, célebre por estar involucrada en uno de los mayores casos de corrupción vinculado a la crisis eléctrica de Venezuela, que contribuyó a dejar el sistema nacional en la ruina, con los impactos humanitarios, sociales y económicos sabidos.
Alejandro Betancourt ha enfrentado investigaciones en Venezuela, además del propio Estados Unidos (EEUU), España y Suiza por presuntos delitos de corrupción y lavado de dinero; y ha sido arrestado dos veces en el Reino Unido en 2025 por solicitudes de extradición de España y Suiza. De manera que aquí, nuevamente, hay que resaltar las continuidades de la corrupción y el autoritarismo en el interinato tutelado Delcy-Trump. Veníamos de años de obscuridad en la gestión petrolera venezolana durante el régimen de Maduro, donde proliferaban brokers, petroleros particulares desconocidos, empresas de maletín ‒también como mecanismo para burlar las sanciones internacionales. En este contexto ya operaba Betancourt junto a Harry Sargeant III, logrando contratos para diversas actividades en la industria petrolera venezolana, hasta llegar a la fundación de NABEP y la firma de acuerdos de esta con PDVSA y CVP en 2024. La “probada trayectoria” de esta empresa, a la que hace alusión el mencionado Fact Sheet de la Casa Blanca, se refiere a cómo NABEP logró remontar una cifra de producción total que alcanzó los 200.000 barriles diarios (Lago de Maracaibo y FPO), pasando a ser la segunda mayor productora privada en Venezuela después de Chevron. En estas continuidades, se fue Alex Saab y reaparece Alejandro Betancourt.
Es muy emblemático y representativo de esta nueva/vieja fórmula de saqueo e impunidad, que sea precisamente una figura como la de NABEP la que vaya a ejecutar semejante acuerdo extractivo. Para el caso de Venezuela, da continuidad a un modelo oligárquico de ocultamiento, arbitrariedad y «capitalismo de amigotes» (crony capitalism) que puede potenciar el extractivismo y hacer persistir en el tiempo a la estructura de poder gobernante. NABEP entonces funciona como bisagra entre cadenas transnacionales de apropiación masiva de riqueza, a expensas de Venezuela.
Para el caso de Estados Unidos, nótese que su gobierno puede vetar el nombramiento de miembros del consejo de administración de NABEP; la mayoría de estos deben ser estadounidenses; mientras que los acuerdos y controversias se rigen por la legislación de ese país, y están sujetos a la jurisdicción de sus tribunales. Además, NABEP entrega el 35% de la participación en su empresa matriz a la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de EEUU. Esto último es muy significativo, al evidenciar la lógica militar que atraviesa el acceso de los recursos expresada en la llamada ‘Doctrina Donroe’, donde los acuerdos se desarrollan mientras apunta el fuego de cañón; se insertan nuestros recursos en la clasificación de Reserva Estratégica de Petróleo, vista como un asunto de seguridad nacional que debe ser garantizada por el sector militar; y el crudo venezolano pasa con mucha más fuerza a nutrir la muy activa maquinaria de guerra global estadounidense.
Adicionalmente, se destaca que NABEP le otorga al Departamento de Estado de EEUU el derecho a comprar el 20% de la extracción de todos los yacimientos actuales y futuros que NABEP opere. La particularidad: ese 20% queda garantizado, y lo podrá comprar a precio de costo. Para el restante 80% de la producción, el Departamento de Estado posee ‘derecho de tanteo’ (“Right of first refusal”) para comprarlo prioritariamente, lo que de acuerdo a EEUU, garantiza una fuente de energía en el propio hemisferio ante situaciones de emergencia.
Finalmente, el Fact Sheet plantea abierta y explícitamente que con este acuerdo se expulsa a sus adversarios........
