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La revolución soñada. ¿Por qué Dinorah Figuera y no MCM? Para Trump, por ahora, no habrá elecciones

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10.07.2026

Al evaluar lo que ahora acontece, no se puede olvidar

ni banalizar el pasado. Este pesa demasiado en el

presente, tanto que lo determina. En los últimos 25 años,

no se hizo nada que pudiese evitar lo que sucedió el 3 de enero.

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Venezuela está envuelta en un tragedia inmensa, honda, oscura y horripilante, que comenzó, cuando el David que llevamos adentro, quiso desafiar a Goliat, a partir de una mala lectura de la coyuntura mundial, sin la honda adecuada, parecida a aquella de Quijote, cuando embistió contra los molinos de viento; aunque el "Caballero andante", fue más cuidadoso, al mirar a aquellos, como gigantes; lo significa que, haber embestido con aparente conciencia lo que era una enorme fuerza, hubo en aquel soñador, algo de realismo.

Hablamos de un socialismo llamado del siglo XXI, como quien se disfraza para pasar desapercibido; se matizó la definición y propuesta, al parecer para diferenciarla de las inherentes a la URSS, la China de Mao y Cuba, con una tomada de Heinz Dieterich, quien la usó a partir de 1996.

Pero esa propuesta, que posiblemente tomó en cuenta el proceso de cambio que se operaba en China, uno por cierto acompañado de un discurso de su dirigencia, en el más discreto silencio, nada desafiante, más humilde y, en la práctica, abierto a todos los capitales del mundo que quisiesen aprovechar aquel amplísimo mercado, disponibilidad de mano de obra barata, ajustado todo a las condiciones y exigencias que aquellos suelen demandar, en Venezuela se asoció a un discurso abierto, desafiante, dirigido a determinado universo y por demás generoso a otro, a quien erradamente concibió como un capital con una conducta diferente, como ganado para cualquier sacrificio y desprendimiento en favor de las naciones y pueblos que a ellos accediesen.

Hubo una confusión con la práctica de la URSS, donde el Estado manejó en el caso cubano, pues puso sus recursos y planes políticos e ideológicos, sin atender a la condición de recibir ganancias materiales, por lo menos en lo inmediato, en la misma medida y calidad. La Rusia la del Kremlin, emergida de la disolución de la URSS no heredó deuda material alguna de Cuba, la cuenta quedó en blanco.

Aquella concepción generó el sueño, según el cual podíamos romper nuestros amarres con los capitales que operaban dentro de nuestro territorio, desde hace más de 150 años, en caso que ellos no se sometiesen a nuestras exigencias, pues dado lo contrario, había ahora, según ese discurso, quienes podían sustituir a aquellos sin........

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