Las mujeres y la belleza. Yo también fui una niña fea
Ayer me saltó en Instagram una entrevista a Carmen Posadas. Bien sabido es que no eliges lo que el algoritmo selecciona para ti.
En esta entrevista contaba que había sido una niña fea y que eso la inició en la lectura y, después, en la escritura. Cuando llegó a la adolescencia, esto deja constancia de la existencia de universos paralelos, su madre la llevó a París, le operaron la nariz, le colocaron los dientes y le hicieron un fantástico corte de pelo. Et voilà, como en el cuento del patito feo,así mismo lo dice, se convirtió en guapa.
O sea, que a ella la fealdad le duró lo justo.
Yo también fui una niña fea.
A los seis años sufrí un accidente de coche que me dejó enormes secuelas: fracturas y cicatrices en la mitad derecha de la cara. Pero mi historia, como casi todas, por cierto, no tuvo un final feliz. O, al menos, no tan pronto como el de doña Carmen Posadas.
No fue fácil transitar la infancia y la adolescencia con la cara, que es lo primero que todos y todas ven de ti, tan señalada.
Mi abuela paterna dijo que pondría velas a no sé quién si, después de........
