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El método Vallejos

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07.09.2026

En política hay quienes ocupan cargos. Y luego están quienes los convierten en trabajo.

Parece una diferencia pequeña, incluso demasiado sencilla. Pero con los años uno aprende que un cargo puede servir para muchas cosas: para aparecer en una fotografía, acudir a un acto, pronunciar discursos o engordar un currículum político. También puede servir para algo bastante más importante: trabajar. Y ahí es donde aparece Jimena Vallejos.

Hablar de política juvenil suele llevarnos a los tópicos de siempre. Que los jóvenes son el futuro, que hay que escucharles, que necesitan más protagonismo. Frases que se repiten tanto que han terminado convirtiéndose en una especie de decoración obligatoria de cualquier discurso político. Lo difícil viene después. Lo difícil es salir de la sede, recorrer los municipios y demostrar con hechos que esas palabras significaban algo.

Vallejos parece haber escogido precisamente ese camino. El de hacer. Y quizá por eso merece la pena hablar del método Vallejos.

Porque su manera de entender Nuevas Generaciones no parece consistir en esperar a que los jóvenes se acerquen a la organización. Consiste en salir a buscarlos. En estar en los municipios, conocer a los equipos, recorrer territorio, hablar con jóvenes y, sobre todo, aparecer. Puede parecer sencillo, pero no lo es. La política de calle tiene una característica que no tiene la política de despacho: obliga a estar presente de verdad.

Una reunión, una fotografía o una publicación en redes pueden generar durante unas horas la sensación de que algo está ocurriendo. Pero una organización juvenil no se construye así. Se construye cuando alguien decide desplazarse a un municipio, sentarse con un grupo de jóvenes, escuchar qué está pasando y volver después. Una y otra vez. Sin esperar necesariamente una recompensa inmediata.

Ahí está, a mi juicio, una de las principales virtudes de Jimena Vallejos: la constancia. Porque hacer política cuando llegan las elecciones es relativamente fácil. Lo complicado es trabajar cuando todavía faltan meses para que alguien vuelva a pedir el voto. Es precisamente entonces cuando se construyen las organizaciones, cuando se crean equipos y cuando se consigue que las personas que hoy están en segundo plano puedan convertirse mañana en protagonistas.

La llegada de Ignacio Dancausa ha contribuido, sin duda, a que Nuevas Generaciones recupere ambición y deje atrás parte de ese estancamiento que durante un tiempo parecía acompañar a la organización. NNGG vuelve a aspirar a ocupar el espacio que le corresponde como una de las grandes organizaciones juveniles del Partido Popular. Pero una dirección nacional puede marcar una línea; el territorio es quien........

© Periodista Digital