Empobrecimiento, arma oficial contra la inflación
La reducción del consumo —y por tanto de la demanda— en paralelo con la caída del empleo formal y el crecimiento de la ocupación informal son la base con que la nueva tecnocracia oficial —nada que ver con la formada bajo la disciplina académica de Miguel Mancera Aguayo— cree que un menor ritmo de aumento de los precios equivale a una “reducción de la inflación” y más obtusa cuando considera que la desaceleración del aumento general de los precios responde a la política monetaria aplicada por el Banco de México que encabeza Victoria Rodríguez.
Pero son otros factores muy diferentes y que explica puntualmente el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), que dirige Juan Carlos Anaya. Y esos factores muestran que la visión de los neotecnócratas es igual de chata y contraria al crecimiento sostenible y las nuevas industrias como lo fueron los más rancios tecnócratas de la época neoliberal más acartonada.
Ciertamente la tasa anual de inflación de julio cerró en 3.12%, siendo la cifra más baja desde mayo de 2020. Pero la desaceleración está relacionada en gran medida por el componente no subyacente como alimentos frescos y productos agropecuarios que han respondido a una mejor temporada de lluvias, así como a la contracción en la demanda.
La factura de la prisión preventiva
El análisis de los expertos de mercados alimentarios expone que el contraste del componente no subyacente del Índice de Precios al Consumidor ante el desempeño de la........
