La III Feria Internacional del Libro de El Alto
El pasado 1 de abril se inauguró hasta el 12, la III Feria Internacional del libro en la ciudad de El Alto. Quiero compartir lo que me llamaron la atención. En una etapa de crisis económica y política en el país, apostar por la organización de la III feria internacional del libro es un gran reto y pondero a la Cámara departamental del libro, como también a algunas autoridades municipales que apoyaron la feria.
Se nota que estamos en la culminación y transición de la gestión municipal de El Alto. Por lo tanto, ya no les importa a las autoridades en ejercicio, promocionar la feria y menos generar un espacio cultural de lectura y aprendizaje. Pero ¿qué del apoyo del Ministerio de educación? Pareciera que a la ministra y sus colaboradores no les interesa. Deduzco que quieren formar una generación sumisa y poco críticos con la realidad nacional e internacional. Si no podían manifestarse como ministerio, al menos podían haber apoyado mediante el canal cultural del Estado, con transmisiones de las presentaciones de los libros, etc. Pero prima el espíritu de la inercia cultural e incluso el desprecio, que es la característica de este gobierno.
Hay otros aspectos que nos llaman la atención. Primero, la continuidad de la realización en un ambiente poco adecuado, como la Terminal Metropolitana de El Alto. Uno puede deducir que como hay movimiento de personas viajeras, podría llamar la atención, la exposición de los libros, pero no es así. Hubo varios días agitadas, por la semana santa, que le quitó público a la feria.
¿Cuándo habrá un local apropiado sólo para la feria del libro? Y este pedido es extensible para la ciudad de La Paz. Las que existen son locales adaptados y no convenientes. No facilitan mucho el acercamiento de los libros y los potenciales consumidores. El pasado año, hubo un cartel relativamente llamativo de la Feria; pero este año se redujo a una pequeña pancarta, ¿no fue posible llamar la atención con más propaganda y carteles más visibles para atraer más visitantes?
Tuvimos un invitado especial en la feria, el departamento de Puno-Perú, tan cercano a nuestras vidas, pero estuvieron tan distantes, no por los invitados, sino por la forma como se organizó sus intervenciones. La presencia se redujo a la exposición de algunos libros y coloquios. ¿No era posible organizar encuentros y diálogos más amplios, con el público, con los escritores e investigadores de ambos países?
Se notó la ausencia de Universidades ubicadas en El Alto, como la UPEA. Particularmente, faltó la presencia de la UPEA con sus publicaciones. Incluso ¿porque no pensar que las próximas ferias, se realicen en las instalaciones de la UPEA? Creo que tendría mayor presencia de visitantes, sobre todo de los estudiantes.
La presencia de varios escritores, intelectuales del extranjero o radicados en el país, le dio un realce importante. Su presencia, hubiese sido mejor aprovechado con diálogos con el público y escritores del país.
Sobre las editoriales, destaco a algunas de El Alto y otras nacionales, que estuvieron con precios muy accesibles. Pero otras, incluido libros peruanos inaccesibles, por el alto costo. Me llamó la atención de un espacio denominado la bodequita, que generalmente en las ferias en la ciudad de La Paz, vendía a precios muy económicos, pero en esta feria estuvieron con altos costos.
La ubicación de los expositores, en medio de empresas del transporte y otras actividades económicas, no es el mejor espacio para un interesado solo en los libros y/o sus presentaciones. Nuevamente hacemos notar, que los lugares dispersos para los escritores independientes, los colocan como los “raleados”. En verdad, estuvieron como los “acopladitos”, que es otra forma de discriminación institucional, que no se ha superado.
Finalmente, he visto muy pocos estudiantes de colegios en la feria. Vi más estudiantes de Puno que visitaron. El ministerio de educación los encerró o los “encuevó” para que no salgan de sus instalaciones a la feria. Estoy seguro, que, en vez de una clase aburridora, una visita a la feria, se hubiese convertido en altamente motivador y productivo. Sabemos que los niños y los jóvenes no compran los libros, pero se motivan y tal vez regresen con su familia para adquirir algún libro. Ma kutimpiwa utjawayi Kimsiri Qhatu Internacional del libro, Altu pata markana. Wali kusawa markachirinakataxi. Ministro, ukhamaraki arkirinakatakixa, janiw waliki uka suma irnaqawinakaxa.
