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La mano de Dios

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06.07.2026

Maradona tuvo un final de juguete roto. Sin embargo, sus fanáticos lo recuerdan y admiran hasta el esperpento de construir altares con la cabeza coronada, entre nubes a modo de un Dios. El mismo nombre que los medios nombraron cuando el genial futbolista marcó un gol ilegal en un salto que el árbitro no vio (no había Var). Lo hizo con la mano. Desde entonces, “la mano de Dios”. De la misma forma y mano que fue de Dios la del jugador francés Henry que impidió un gol o pena máxima durante el partido de clasificación para el Mundial de Sudáfrica. El perjuicio fue para la selección de Irlanda del Norte con mucho menos pedigrí e influencia sobre los mandamases de la FIFA. Luego, el astro argentino, marcaría otro gol antológico gambeteando, como si el balón fuese una extensión, prótesis incorporada a sus piernas, a varios contrarios que provocó el histerismo, a voces, de los narradores que retumbó en toda la República Argentina. El propio Maradona, en un gesto que le honra, declaró que “los ingleses son muy nobles”. Ningún jugador lo había tumbado al piso como cualquier entrenador o periodista de parte consideran, hoy, como un lance necesario del juego. Sucedió en el Mundial de 1986, en Ciudad de México, que sirvió (opio del pueblo) a las enfervorizadas masas de gente argentina para vengar la derrota del ejército argentino en Las Malvinas contra la “pérfida Albión”. Todavía la televisión se refiere a las islas como una........

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