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Un objetivo de salud pública

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27.07.2026

Archivo - Una persona fuma en una terraza, a 12 de septiembre de 2025, en Madrid (España). / Ricardo Rubio - Europa Press - Archivo

Andan ligeramente angustiados los dueños de bares y restaurantes preocupados porque la nueva ley antitabaco prohibirá que se fume en las terrazas. La alarma es excesiva. No se me alcanzan las razones que les llevan a suponer que van a perder más de un tercio de la clientela. ¿De veras alguien imagina que los fumadores renunciarán a almorzar o a tomar copas y se quedarán en sus casas encabronados o se detendrán en la mediana de las autopistas para fumarse media caja? Los fumadores pasarán por el aro, sobre todo, cuando caigan algunas multas. Habrá discusión, debates, broncas, denuncias, detenciones. Se intentará justificar el consumo de tabaco acudiendo a todas las majaderías disponibles. Cuando se aprobó la primera ley para limitar esta porquería, un periodista recordó quejumbrosamente que Jean-Paul Sartre fumaba ininterrumpidamente boyards —una marca francesa de tabaco negro muy fuerte— mientras escribía sus artículos........

© La Provincia