Un miedo ancestral
El campo de concentración de Auschwitz en imagen de archivo / CANAL HISTORIA
Al entrar en Auschwitz has de hacerlo en silencio. Justo después de atravesar el cínico, cruel, aterrador cartel de «Arbeit macht frei», cuya traducción del alemán es, aproximadamente, «el trabajo os hará libres», te recibe una letanía de nombres que poco a poco se va haciendo audible y, de pronto, percibes uno ya con claridad, nítidamente. Joseph Goldstein. Ese fue el nombre que yo escuché. Ya voy unido a él para siempre.
Nada sé de la persona que se llamó Joseph Goldstein. No sé si era joven o viejo, moreno o calvo, alto o bajo, bueno o no tanto, rubio o moreno o calvo como yo. Ni siquiera sé si su nombre........
