Ventiladores extra, aire acondicionado para seguir haciendo bombones en verano y alertas contra el estrés térmico de las vacas: así viven en Asturias las profesiones con mayor riesgo de calor en verano
Ventiladores extra, aire acondicionado para seguir haciendo bombones en verano y alertas contra el estrés térmico de las vacas: así viven en Asturias las profesiones con mayor riesgo de calor en verano
"Lo que más se vende es cerveza y agua, el vino pierde protagonismo", sostienen los hosteleros ante las jornadas de temperaturas asfixiantes
Una familia se refresca con helados ante el calor, en Gijón. / Marcos León
El verano ha aterrizado en Asturias y con él las altas temperaturas. Los trabajadores más expuestos al calor -en un horno de pan, en un negocio de hostelería y en una ganadería- y los que afrontan más frescos estas jornadas -en una fábrica de hielo- narran sus estrategias para protegerse del calor
El calor de los últimos años dejó de ser una molestia para convertirse en un problema laboral en la pastelería Llambionadas, en Oviedo. Las altas temperaturas obligaban a cambiar los hábitos empezando a trabajar en el obrador cuando todavía no estaban las calles puestas y dejar de hacer elaboraciones con chocolate. “Era insoportable”, resume Lydia Elquezabal , propietaria del establecimiento, que recuerda cómo el negocio ha ido notando el cambio con el paso de los años. Cuando abrió, hace más de una década, los veranos eran más frescos. Ahora, incluso con un obrador orientado al norte, las jornadas más calurosas se hacían muy difíciles. “Había días que dejábamos de trabajar o teníamos que hacerlo con nocturnidad”, explica.
La situación llevó al establecimiento a realizar una inversión importante este mismo año: instalar aire acondicionado tanto en el obrador como en la zona de clientes. La medida ha cambiado por completo la forma de trabajar durante los meses de verano. Antes, determinadas elaboraciones quedaban prácticamente descartadas en cuanto apretaba el calor. “No hacíamos chocolate en verano”, señala Elquezabal. Ahora, en cambio, pueden seguir haciendo bombones otros productos delicados sin depender tanto de la temperatura exterior.
Lydia Elguezábal con el abanico y Sheila Blanco / Miki López
Menos ocupación de las terrazas y clientela en el interior del local
La climatización también ha permitido reorganizar la jornada. Antes era necesario madrugar mucho más para aprovechar las horas más frescas. Ahora, el equipo puede repartir mejor el trabajo a lo largo del día y continuar la producción hasta aproximadamente las 19.30 horas. El........
