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Operación Pilgrim

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14.08.2026

Al amanecer, los habitantes del sureste de Gran Canaria habrían visto aparecer sobre el horizonte una flota gigantesca como nunca se había llegado a aproximar a sus costas.

Mientras los aviones británicos bombardeaban el aeródromo de Gando, un acorazado y varios destructores abrirían fuego contra las baterías costeras. Seis minadores avanzarían hacia la bahía para limpiar un canal; una cortina de humo ocultaría las embarcaciones de desembarco y, antes de que la infantería pusiera pie en tierra, los hombres del Comando número 9 tratarían de apoderarse de los cañones y del aeródromo.

Al mismo tiempo, una segunda fuerza desembarcaría en Arinaga para atacar por la retaguardia a los defensores de Gando. Si Las Palmas de Gran Canaria no capitulaba en los dos días siguientes, la Royal Navy bombardearía la ciudad y lanzaría un asalto directo contra el Puerto de la Luz.

La escena nunca se produjo, pero tampoco pertenece a una novela. Así estaba concebida, en sus líneas fundamentales, la "Operación Pilgrim", el proyecto británico que en 1941 estuvo a punto de convertir Gran Canaria en uno de los frentes más inesperados de la II Guerra Mundial.

CANARIAS EN EL CENTRO DEL TABLERO

Cuando las tropas alemanas derrotaron a Francia en junio de 1940, Gran Bretaña quedó prácticamente sola frente al Tercer Reich. Hitler dominaba gran parte de Europa occidental e Italia acababa de incorporarse a la guerra. En Madrid, el régimen de Franco, nacido de la victoria fascista en la Guerra Civil, abandonó la neutralidad y se declaró "no beligerante".

La expresión parecía prudente, pero tenía un significado bastante preciso: España todavía no combatía, aunque se situaba políticamente junto a Alemania e Italia y esperaba obtener territorios coloniales a cambio de entrar en la guerra cuando la victoria del Eje pareciera segura.

El principal motivo de preocupación para Londres era Gibraltar. Si España autorizaba el paso de tropas alemanas por la Península, la fortaleza británica podía quedar aislada y caer. Alemania había elaborado la Operación Félix para atacar el Peñón y Franco había presentado unas reivindicaciones territoriales y económicas que Hitler consideró excesivas. España, además, acababa de salir devastada de una de las guerras civiles mas cruentas de la historia europea, y dependía del exterior para obtener trigo, petróleo y otras mercancías esenciales.

Pero Londres no podía confiar su supervivencia a la debilidad económica española ni tampoco a las vacilaciones de Franco. Si perdía Gibraltar, necesitaba otro gran puerto desde el que proteger las comunicaciones atlánticas. El Puerto de la Luz, junto con el aeródromo de Gando, aparecía como la alternativa natural.

Canarias interesaba también a Alemania. Gran Canaria podía convertirse en una gran base aeronaval desde la cual proteger las comunicaciones con el futuro imperio colonial alemán en África y hostigar las rutas británicas. La importancia de las islas no residía, por tanto, en su territorio, sino en su posición: quien controlara sus puertos y aeródromos tendría una plataforma privilegiada sobre el Atlántico oriental.

Los británicos comenzaron a estudiar la ocupación de los Archipiélagos ibéricos desde junio de 1940. El primer proyecto específico para apoderarse de Canarias recibió en 1941 el nombre de Operación Puma. Los planificadores estimaron inicialmente que serían necesarios unos 11.000 hombres.

Pero la guerra siguió ampliándose. El 22 de junio de 1941 Alemania invadió la Unión Soviética y Franco respondió enviando la División Azul para combatir junto a la Wehrmacht. El 17 de julio, durante el quinto aniversario del golpe militar, el dictador pronunció un discurso marcadamente favorable al Eje. En Londres se temió que la beligerancia española estuviera a punto de dejar de ser retórica.

Puma fue ampliada y rebautizada como Pilgrim. La fuerza expedicionaria prevista llegó a rondar los 25.000 hombres. La operación fue estudiada con tal seriedad que los servicios británicos elaboraron voluminosos informes sobre las costas, carreteras, pueblos, puentes, túneles, puertos y aeródromos del Archipiélago. Uno de aquellos expedientes reunió 168 fotografías de playas, bahías, comunicaciones e instalaciones consideradas vulnerables. Gran Canaria estaba siendo retratada anticipadamente como futuro campo de batalla. La investigación de Marta García Cabrera reconstruye esos trabajos de inteligencia.

El objetivo formal era capturar y conservar Gran Canaria, especialmente el Puerto de la Luz y el aeródromo de Gando. Para Londres no era imprescindible ocupar inmediatamente todas las islas. Bastaba con dominar los dos enclaves que permitían controlar las comunicaciones marítimas y aéreas.

DOS DESEMBARCOS Y UNA CARRERA HACIA LAS PALMAS

La versión del plan, fechada el 20 de septiembre de 1941, preveía que la aproximación se realizara durante un periodo lunar desfavorable, aprovechando la oscuridad. Un submarino podía adelantarse para reconocer la zona y orientar a la flota si las luces costeras eran apagadas.

El ataque comenzaría con bombardeos sobre Gando y Los Rodeos, en Tenerife. La aviación británica también atacaría las baterías de Gando y Arinaga si estas lograban sobrevivir al fuego naval.

Después aparecería la cortina de humo. Un........

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