Crónicas del Apocalipsis Pendiente (desde Yedidalga)
Despacho n.º 014 — Fecha: 23 de julio de 2026
Desde: Yedidalga, República Turca de Chipre del Norte. Zivania de orujo de uva xynisteri, destilada en kazani de cobre por un señor que no ha pisado Nicosia en treinta años. El líquido arde con la dignidad de quien no tiene nada que perder.
El gato del anfitrión me observa desde el alféizar. Es blanco con una mancha negra en forma de isla sobre el lomo. En un país partido por la mitad como un pan sin dueño, esto me parece un comentario geográfico involuntario. El señor que me sirve la zivania no habla español, pero entiende el gesto universal de levantar el vaso y mirar al horizonte. El horizonte, aquí, es el mar que separa lo que fue de lo que nunca será. Me vine a Yedidalga porque los mapas la dibujan como un punto. Los puntos no mienten. No tienen espacio para la propaganda. No hay embajadas en los puntos, ni cumbres de la OTAN, ni presidentes que cobren peajes por el simple hecho de que el mundo necesita cruzar de un lado a otro. Pero vayamos por partes. La zivania no se bebe de un trago.
La izquierda es terrorista, y el terrorismo es de izquierdas, y si no te cuadra es que eres terrorista
El Departamento de Estado de Estados Unidos ha decidido que la izquierda es terrorismo. No un grupo concreto. No alguien que haya volado algo recientemente. La izquierda. El concepto. El gesto de mirar hacia abajo cuando todos miran hacia arriba. Convocaron a sesenta países a una cumbre en Washington para hablar del «resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda». Sesenta países. Para discutir si pensar que los ricos tienen demasiado dinero,........
