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La arriesgada apuesta maximalista de Kast. Por Jorge Schaulsohn

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08.04.2026

Kast ha optado por ejercer ese mandato sin matices, tensionando al máximo el sistema político y asumiendo los costos que ello implica.  Si esa apuesta resulta exitosa, dependerá no solo de la evolución de la economía o de la seguridad, sino también de su capacidad de sostener el rumbo sin perder legitimidad social. Pero lo que ya es evidente es que no estamos ante un gobierno que busque administrar inercias, sino que pretende alterarlas. Y eso, inevitablemente, tiene un precio.

Balde de agua fría. Todo iba “viento en popa”. El contraste con el accidentado inicio de Gabriel Boric era palpable. Desde el primer día se firmaron en La Moneda solemnemente decretos, tipo “órdenes ejecutivas”, para poner en marcha el “gobierno de emergencia”, mientras el pueblo aguardaba en la Plaza de La Constitución el saludo del presidente.

A los pocos días lo vimos en terreno supervisando la construcción de las zanjas en el extremo norte, cumpliendo una de sus principales promesas de campaña, a saber, terminar con la inmigración ilegal. Reinaba un clima de optimismo con predicciones muy positivas en el ámbito económico. Soplaba viento de cola. 

Hasta que las bombas lanzadas sobre Teherán empezaron a reventar en Chile elevando el precio del petróleo por las nubes; un balde de agua fría sobre las expectativas económicas.

En pocas semanas se instaló con fuerza un relato que, por repetición, se transformó en “sentido común”; que el gobierno de José Antonio Kast habría “implosionado”, actuado con precipitación, falta de sensibilidad social, arrogancia y cometido errores graves en su instalación.

Tres premisas. Columnistas, dirigentes opositores e incluso voces cercanas han coincidido en el diagnóstico de que el problema era “comunicacional”. Falta de relato, torpeza en el despliegue, incapacidad para explicar decisiones.

Hay algo de cierto en ese juicio, los errores existen, pero reducir lo que está ocurriendo a un “déficit comunicacional” equivale a que las ramas no dejan ver el bosque, una forma de evasión del debate de fondo,........

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