menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

¡Ahí les dejo su casa!

25 0
08.08.2026

Quienes ya estamos canosos, recordamos lo que era ir a cine en Cartagena, era todo un acontecimiento. Una de las paradas obligadas era el Teatro Calamarí, aquel cine que tenía debajo de la pantalla un sinfín de regletas de madera, que ocasionalmente intentaba contar para que el tiempo pasara rápido e iniciara la función. Aquí, lo primero no era comprar la boleta, sino hacer una buena fila, existiendo una regla no escrita: uno rezaba para no encontrarse con algún amigo ‘avispado’ que aparecía de último diciendo: “¡Espérame un momentico!”, llegando además con una patota. Uno sabía lo que venía. Querían colarse. Si cedíamos, comenzaba la chifladera y reclamos de quienes llevaban largo rato esperando bajo el calor. En Cartagena siempre hemos tenido un extraordinario........

© El Universal