Dos carriles, ambos necesarios
Si hay una ciudad que ejemplifica la disfunción del Estado colombiano, es Santa Marta. A pocos kilómetros de la marina, donde se balancean yates de millones de dólares, hay barrios enteros que no reciben agua por tubería. Y el paro armado de esta semana le mostró al país algo que para los samarios es una verdad de a puño: que en esta capital departamental, el Estado perdió el monopolio efectivo de la fuerza. Se lo arrebataron actores ilegítimos, que someten por las armas a la población.
LÉELA PRIMERO
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El asunto no es nuevo. Se trata de un caso más de la muy colombiana costumbre de no enfrentar los problemas a tiempo, cuando todavía son manejables, y permitir que se incuben y enconen hasta convertirse en una amenaza al orden social.
El gobierno actual, en contraste con la postura de apaciguamiento del anterior, ha tomado la determinación de desafiar, tanto verbal como militarmente, a estos grupos armados. No sabemos si va a funcionar. La lucha contra el crimen organizado es uno de esos problemas perversos que........
