¿Libertarios?
Análisis ¿Libertarios?
Profesor de educación secundaria. Historiador. Profesor de la Universidad Carlos III de Madrid.
Viene siendo habitual, en los últimos tiempos mayoritariamente, que, en diversos medios de comunicación, en tertulias, debates y mítines las palabras “libertario” y “anarquista” salgan a colocación. Hace poco, en unos de esos debates que saltan de vez en cuando en las redes sociales, me apareció una discusión que mantuvo el tertuliano y político Ramón Espinar con el empresario y expolítico Marcos de Quinto. En los tiras y afloja y en los insultos varios que se profieren (entre ellos “rojo de mierda”, indicando la elegancia del asunto), el señor De Quinto, para defenderse del calificativo de “fascista”, dijo que él era un “libertario”. Aunque es una acepción que había escuchado de forma recurrente, este hecho actuó sobre mi como eje catalizador para escribir algunas palabras al respecto, como investigador y especialista en la historia del movimiento obrero en general y del anarquismo en particular.
Al pronunciar la palabra “libertario” en boca del señor De Quinto o de algunos otros políticos en activo como Javier Milei, intentan unir el término a las ideas liberales y capitalistas que consideran que la intervención del Estado en economía tiene que ser nula. Consideran, en su lógica, que aquella mano invisible de Adam Smith actúa sobre los entes económicos, que se regulan de forma natural y que, en caso de crisis, se van a corregir de forma independiente.
No voy a entrar a valorar la certeza de esta afirmación, pues la historia ha demostrado a lo largo de los últimos 300 años que aquellas afirmaciones de Adam Smith fueron erróneas y que el capitalismo se tuvo que repensar en múltiples ocasiones con la intervención directa del Estado. El motivo de mi artículo es abordar lo erróneo de la utilización de los terminos “libertario” y “anarquista” para denominar tales tendencias, teniendo en cuenta que el anarquismo es lo diametralmente opuesto a ello. Lo preocupante es cuando medios de comunicación que se consideran serios, periodistas de amplio recorrido o medios que están en la izquierda compran el marco discursivo de la derecha económica y adoptan y utilizan el mismo concepto, cayendo de esa forma un error (intencionado o no). No es raro ver esa misma acepción en medios como El País o........
