Haakon sube al trono de Noruega con el reto de rescatar a una institución sacudida por los escándalos
Haakon sube al trono de Noruega con el reto de rescatar a una institución sacudida por los escándalos
El sucesor de Harald accede al trono como un monarca cercano y querido, actor secundario en líos familiares
Muere Harald de Noruega, el rey inclusivo que eligió el amor y modernizó la corona
DIRECTO | Última hora de la muerte del rey Harald de Noruega: reacciones a la muerte del monarca, capilla ardiente, funeral y sucesión al trono
Primera imagen del rey Haakon VIII de Noruega. / CASA REAL NORUEGA / EUROPA PRESS
Haakon se ha convertido en el rey de Noruega tras el fallecimiento de su padre, Harald V, un rey respetado por sus compatriotas como el puntal de estabilidad frente a las turbulencias familiares que han sacudido a la casa real del país nórdico. El decano entre los monarcas europeos murió este viernes en el Hospital Nacional de Oslo a los 89 años. Su fallecimiento convierte automáticamente a su hijo en su sucesor, al frente de una monarquía constitucional, anclada en el sistema parlamentario noruego y refrendada por un plebiscito en 1905.
Harald padecía anemia hemolítica, en los últimos años había sufrido reiterados problemas de salud, pero no pensó en abdicar, convencido de que su deber era ejercer su cargo hasta el último aliento. Llevaba hospitalitzado desde el 17 de agosto y estuvo acompañado en esos días por toda su familia, incluido Marius Borg Høiby, el hijo mayor de su nuera y nueva reina, Mette-Marit, foco mediático de las turbulencias que ha atravesado la familia en los últimos meses y que cumple condena domiciliaria por violación.
A Harald se le llamó "el rey tranquilo", pero a su hijo Haakon le corresponde asumir el trono en un momento calificable de espinoso para la monarquía del país nórdico, aunque tal vez lo peor de su annus horribilis haya quedado atrás . El nuevo monarca, quien ha elegido el nombre de Haakon VIII, mantendrá para su reinado el mismo lema que Harald V: "Todo por Noruega". De 53 años, arrastra tras de si un culebrón familiar con múltiples ramificaciones, en el que ha ejercido hasta ahora un papel de actor secundario: las sacudidas de la casa real noruega están principalmente relacionadas con Mette-Marit y su precaria salud, que la ha obligado a someterse a un transplante de pulmón, y el hijo mayor de ésta, Marius.
Especialmente los últimos seis meses han sido de vértigo para la familia. Son muchos los desafíos personales que deberá afrontar ahora desde su posición de jefe del Estado de este país extracomunitario,........
